©UNICEF/Guatemala/Patricia Willocq

El desarrollo en la primera infancia, desde el embarazo hasta los ocho años, es crucial para que cada niña y niño alcance todo su máximo potencial.

Yuri Elidia Ahilón Ramírez tiene 7 años y vive con sus padres, su hermana y sus dos hermanos en la comunidad indígena de Chixoy, Todos Santos en el departamento de Huehuetenango en Guatemala. Yuri padece de desnutrición crónica, es decir que tiene baja talla para su edad.

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En Guatemala, 5 de cada 10 niñas y niños menores de cinco años padecen de desnutrición crónica. La desnutrición crónica es prevenible, pero si no se atiende, el daño es irreversible, afectando el pleno desarrollo de las niñas y niños y su vida futura.

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Yuri y Marbella Carrillo Martín ambas tienen 7 años. Un claro ejemplo de los efectos de la desnutrición crónica en el desarrollo de la infancia y demuestra claramente la importancia de la nutrición y estimulación. La diferencia entre ambas niñas es abismal.

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«No tenemos muchos recursos para mantener una familia tan grande. Me gustaría darles más de comer, pero desafortunadamente sólo tenemos comida muy básica como tortilla de maíz.” dice Alberta Ahilón Ramírez la madre de Yuri.

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“Maynor me cuida mucho y siempre me hace reír porque es muy chistoso. Él conoce algunas palabras en español y me las enseña. ¡Cuando sea mayor voy a aprender español y quiero vivir en la cuidad de Guatemala! ” comentá Yuri.

La familia de Yuri habla mam, un idioma Maya que se hable en el noroeste de Guatemala y lo hablan aproximadamente medio millón de habitantes.

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“Yuri nació con muy bajo del peso normal porque me enfermé durante el embarazo. Nunca pudo llegar a una talla normal como los otros niños de su edad. Por suerte, no tuve complicaciones con el embarazo de mis otros niños y mi pequeñita Verónica está mejor de salud.” dice su madre.

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Yuri y su hermano se lavan las manos después de haber jugado afuera “Gracias a Dios ,tenemos agua limpia que llega de las montanas porque nuestro vecino la comparte con nosotros. Ahora los niños pueden lavarse con jabón” dice la madre.

Lavarse las manos con jabón y agua limpia salva la vida de millones de niños y es parte del programa WASH (el acrónimo inglés para Water, Sanitation and Hygien) de educación sobre Agua, Saneamiento e Higiene. El lavado de manos es una acción sumamente importante en la lucha contra la desnutrición crónica.

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“No quiero mucho para mis niños. Solo lo básico: que coman bien, que no se enfermen, que vayan a la escuela y que sean felices. ¡Nada más!” dice Alberta.

En algunas regiones de la Guatemala rural, donde la mayor parte de la población es indígena, los índices de malnutrición infantil alcanzan el 80%.

Para cada niña y niño, ESPERANZA

UNICEF trabaja para salvar la vida de las niñas, niños y adolescentes en Guatemala. Para defender y garantizar el cumplimento de sus derechos.

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